Acerca de mi
¡Bienvenida a Flores al Viento!
Hola, soy Camila.
Tengo 40 años, soy Relacionadora Pública, Instructora de Yoga y terapeuta certificada en Flores de Bach (Practitioner CAN-2026-0305C).
Nací en Santiago de Chile y hace 9 años vivo en Vancouver, Canadá, junto a mi esposo y mis dos hijas — aunque pronto estaremos volviendo a Chile.
Me considero una mujer sencilla y alegre. Disfruto las cosas simples: una buena conversación, una puesta de sol, hacer yoga, leer un libro, una taza de té.
Cómo llegué hasta aquí
En junio de 2019 tuve un embarazo molar parcial que terminó en una pérdida a las 12 semanas de gestación. No fue un proceso fácil — dos operaciones, meses de controles semanales, y un duelo que muy poca gente sabía cómo acompañar.
Vivir esa pérdida lejos de la familia y los amigos nos llevó a hablarlo de forma más abierta y directa. Fue ahí donde entendí algo que cambió mi camino: 1 de cada 4 mujeres vive una pérdida de embarazo, y casi nadie lo habla. Queda como un secreto que deja una herida difícil de nombrar.
Desde ese lugar nació Pelo al Viento — un espacio para hablar con libertad sobre el dolor de perder un hijo, crear comunidad y entregar información confiable a mujeres, parejas y familias que atraviesan el duelo perinatal.
Las Flores de Bach
Conocí las flores de Bach siendo joven, buscando caminos que complementaran mi terapia. Pero fue después de mi pérdida que las entendí desde adentro — como una herramienta para transitar lo que sentía sin apurarlo.
No para borrar el dolor. Para acompañarlo.
Hoy estoy certificada como Practitioner y acompaño a personas en sus procesos emocionales: duelos, miedos, bloqueos, transiciones de vida. Creo en la escucha antes que en las respuestas, y en que cada persona tiene su propio ritmo que merece ser respetado.
Las flores son para mí una forma hermosa de hacer exactamente eso.
No estás sola en esto.
Si llegaste hasta aquí buscando apoyo — ya sea a través de las flores o simplemente queriendo sentirte acompañada — este espacio es tuyo.
One Comment
Margarita
Gracias por tu valentía, gracias porque no me siento sola, gracias porque también piensas en el papá.